SER AGRADECIDOS

Tema 07: SER AGRADECIDOS
Capítulo 6: SALUD INTEGRAL
Serie: SABIDURÍA PARA VIVIR

Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos (Colosenses 3.14–15).

PRINCIPIOS
1- Estar agradecidos con Dios y con las personas que nos rodean, es el secreto de una vida feliz, y es el Espíritu Santo quién nos da el deseo de ser agradecidos. La persona sinceramente agradecida se da cuenta que es enriquecida por causa de los demás, lo cual es una marca de humildad. La persona que piensa que el mundo le debe algo, nunca agradece nada. Piensa que al permitir que otros le sirvan, les hace un favor. El corazón agradecido es por lo general humilde. Con gozo reconoce a Dios como aquel que concede toda buena dádiva y todo don perfecto (Santiago 1:17).
De hecho, todos estamos agradecidos por algo en ocasiones especiales, pero Pablo manda a sus lectores a que sean agradecidos por todo en todo momento. Esta exhortación en sí misma prueba nuestra necesidad del Espíritu de Dios porque en nuestras propias fuerzas nunca podríamos obedecer este mandamiento.

2- ¿Podemos estar realmente agradecidos por el sufrimiento, la desilusión y aun las pérdidas? Recuerda que Pablo era un prisionero cuando escribió esas palabras, sin embargo, estaba agradecido por lo que Dios estaba haciendo en él y por medio de él. Cuando nos encontramos en una situación difícil, debemos de inmediato dar gracias al Padre, en el nombre de Jesucristo y por medio del poder del Espíritu, para evitar que el corazón se llene de queja y ansiedad.
Cuándo nos quejamos, el diablo se introduce, pero el agradecimiento en el Espíritu derrota al diablo y glorifica al Señor. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús (1 Tesalonicenses 5:18). La palabra gratitud está relacionada con la palabra gracia. Si hemos experimentado la gracia de Dios, debemos ser agradecidos por lo que Dios nos ha dado. La gratitud y el pensamiento también están relacionados. ¡Si pensáramos más, agradeceríamos más!

3- Ser agradecido significa que debo tener una actitud de gratitud en la vida, más allá de las circunstancias. No podemos estar sujetos a las circunstancias para estar agradecidos, porque seguramente estas situaciones van a impactar nuestra vida de manera inimaginable. Filipenses, en el capítulo 2, lo explica: … para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento, manteniendo en alto la palabra de vida…
La misma Palabra de Dios titula a este mundo y a su sistema de vida como una generación torcida y perversa. ¿Por eso voy a estar agradecido? ¡Obviamente que no! Pero también el versículo dice: En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento. ¿Cómo voy a resplandecer? Comenzaré por tener una actitud de agradecimiento hacia Dios, porque a pesar del mundo, él me muestra la posibilidad de ser una estrella en él y resplandecer. Este resplandecimiento comienza con una actitud de agradecimiento, no con un buen análisis de las circunstancias.

4- Sí tengo una actitud de agradecimiento muy probablemente veré la vida intentando conocer la manera diaria de resplandecer y ser luz, para mí, para Dios y para mis seres queridos. Si no la tengo, es muy probable que no deje de ver la vida como una generación torcida y perversa en la que estoy envuelto y en la que debo intentar diariamente sobrevivir. En el Salmo 109, en el versículo 30 dice: Por mi parte, daré muchas gracias al Señor; lo alabaré entre una gran muchedumbre. Debo desarrollar en mi vida una actitud de agradecimiento a Dios, a pensar de las situaciones adversas. Siempre que estamos agradecidos con Dios no podemos callar la alabanza.
En el libro de Isaías, capítulo 38, nos muestra cuándo debemos agradecer: Oh Señor, por todas estas cosas los hombres vivirán, y en todas ellas está la vida de mi espíritu; pues tú me restablecerás, y harás que viva. He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.

5- Tenemos salud cuando somos agradecidos, porque confiamos que en las situaciones buenas y adversas, nuestro Padre celestial esta ahí, caminando con nosotros, tomando nuestra mano para ver cosas maravillosas aunque de momento no lo veamos, sabemos que la ansiedad, depresión, angustia, no tocará nuestra vida porque somos agradecidos en todo momento.
El sepulcro nada te agradece; la muerte no te alaba. Los que descienden a la fosa nada esperan de tu fidelidad. Los que viven, y sólo los que viven, son los que te alaban, como hoy te alabo yo. Todo padre hablará a sus hijos acerca de tu fidelidad (Isaías 38:18–19; NVI).
Algunas personas esperan el último minuto de su vida para agradecerle a Dios. El texto dice que cuando vivimos, en el día a día, es cuando debemos ser agradecidos con lo que hace con nosotros.

APLICACIÓN
Cuando somos agradecidos con Dios podemos serlo con las personas que nos rodean, hay personas que tienen favor con nosotros en cosas que no tienen precio, pero si valor. No podemos poner un precio cuando alguien imparte amor en medio de un terrible tiempo de sufrimiento; tampoco podemos dejar pasar el tiempo que alguien nos dedica para enseñarnos con sabiduría para salir de algún problema. Mucho menos cuando alguien abre su mano cuando hemos tenido hambre. Las personas agradecidas nunca morderán la mano de quienes le dan de comer. Ser agradecidos con Dios nos impulsa a ser agradecidos con las personas que nos rodean.

OREMOS
Precioso y maravilloso Jesús, estoy sumamente agradecido por tu amor y bondad, por haberme salvado y amado hasta dar tu vida para pagar el precio de mi libertad. Muchas gracias por estar conmigo en este tiempo, deseo cada día ser agradecido con mi Padre celestial, pero también con las personas que me rodean y me ayudan en la senda de la vida. Precioso Espíritu Santo, ayúdame a ver las circunstancias difíciles como experiencias que tengo que vivir para crecer y madurar, enséñame a ser agradecido siempre y por todo. Amen!!

Con amor… Dr. José Félix!!

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