Tema 19: POSICIÓN DE REY
Capítulo 02: PRINCIPIOS BÁSICOS DEL REINO
Serie: EL REINO DE DIOS

En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad (Efesios 1.11).

“Nuestra herencia es tangible, visible, el Rey nos ha provisto desde la fundación del mundo”

PRINCIPIOS
1- Jesús es el Rey, y nuestra herencia es el reino, preparado para nosotros desde la creación del mundo. El regalo que el Rey nos da es un reino. Nosotros heredamos el reino, pero Jesús rige sobre él. Este reino ha sido nuestro desde la creación del mundo. Adán y Eva conocieron y disfrutaron de ese reino en el jardín del Edén. Satanás, sin embargo, los engañó para hacerlos pecar y les robó su (y nuestra) herencia.

2- Como nuestra herencia, el reino nos pertenece por derecho legal. Adán y Eva perdieron “sus papeles” en el jardín y perdieron los beneficios del reino, para ellos y sus futuras generaciones. Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3.23). Jesús vino a remover a Satanás de su usurpación ilegal y hacer posible para nosotros reclamar nuestra herencia. Él es, en un sentido, el albacea de nuestros bienes. Aunque nuestra herencia ha estado esperándonos desde la creación del mundo, debemos ir a través de Jesús y recibirla. ¡Esa debe ser nuestra posición y mentalidad!

3- En el plano espiritual, Cristo es el mediador entre Dios y el hombre. Él se para entre el reino y nosotros. Media entre nosotros y nuestra herencia. No podemos recibir todos los beneficios de nuestra herencia a menos que vayamos a través de Jesús. Tenemos que ser salvos, nacer de nuevo, de esa manera nos conectamos con Jesús, enseguida somos trasladado del poder de las tinieblas al reino de Jesús, así el reino de Dios es nuestro como esa herencia que nos espera desde la fundación del mundo. Cuando tomo la posición de rey, también tengo la posición de administrador del reino como mi herencia.

4- Jesús nos dice: Hay una gran herencia esperándote, un reino que es tuyo, aunque no sabías nada sobre él. Yo estoy aquí para revelártelo y ayudarte a reclamarlo. Yo soy el Mediador. Yo soy la puerta. Ven y pasa a través de mí. Confía en mí y entra al reino que está preparado para ti. Cuando tomamos en serio las palabras de Jesús, cuando confiamos en él como el único que puede limpiarnos de nuestro pecado, cuando le damos el control y reconocemos que él es Señor de nuestras vidas, cumplimos todos los “requisitos” necesarios para recibir el reino como herencia. Ahora estamos listos para ver cumplidas las promesas del Padre que nos trae a través de Jesús. Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios (2 Corintios 1.20).

APLICACIÓN
Muchos creyentes tienen una fijación absoluta con Jesús como Salvador y con “nacer de nuevo” que, tan pronto como están dentro del reino, acampan en el umbral y no avanzan más. Jesús es la puerta al reino, pero hay más riquezas esperando por delante. Jesús lo dejó en claro cuando dijo: Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10.7-10). ¡Esto representa vida al máximo! De eso se trata nuestra herencia, y todo comienza con Jesús en nuestro corazón. Pero no todo termina en la puerta. Recuerde que la vida es un peregrinaje y que la vida en el reino requerirá que avancemos de las experiencias originales con Dios hacia una madurez y crecimiento como reyes para posicionarnos en la silla del rey que somos.

DECLARACIÓN DE FE
Estoy listo para sentarme en mi silla de autoridad, soy un rey disfrutando de mi herencia. Estoy preparado, soy apto para recibir la herencia de mi Padre, como rey, tengo un reino que administrar y disfrutar a plenitud. Amén!

ORACIÓN
Dios maravilloso, precioso Jesús, muchas gracias por darme esta gloriosa oportunidad de tener mi herencia y sentarme en mi silla de autoridad. Pelearé para lograr este espacio que me de calidad de vida y me permita dar testimonio de tu poder y gloria que has puesto en mi vida. Amén!

Con amor… Dr. José Félix!!

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