Tema 24: LIDERAZGO DE REINO
Capítulo 02: PRINCIPIOS BÁSICOS DEL REINO
Serie: EL REINO DE DIOS

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto (Juan 14.6-7).

“Jesús nos enseñó el liderazgo del Padre para mostrarnos la forma de operar el poder del reino a su plenitud“

PRINCIPIOS
1- Jesús se ocupó en re-entrenar a la humanidad para el liderazgo del reino. Él vino a enseñamos cómo pensar y actuar como Dios una vez más, el mensaje que proclamó fue la enseñanza del cielo, que por el poder del Espíritu nosotros también somos “investidos” para ser modelos y predicar el mensaje del reino. Jesús estableció la norma por medio del ejemplo con su propia vida. En cada palabra, acción y momento de su vida en la Tierra, nos mostró cómo es el Padre y cómo deberíamos ser nosotros como hijos suyos.

2- Al igual que Jesús, sus discípulos no siempre entendían todo esto tan fácilmente: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto (Juan 14.6-7). Entrenamos para pensar y actuar como hijos del Rey fue quizás la parte más difícil de la misión de Jesús, ya que tendemos a ser obstinados y lentos para aprender. Esto se debe, en parte, a nuestra ceguera y sordera espiritual por causa del pecado y que hemos estado separados del entorno real y santo de Dios por mucho tiempo.

3- Aunque Dios nos creó a su imagen como sus hijos reales y nos diseñó para gobernar en el plano terrenal, así como Él gobernaba en el celestial, el pecado corrompió ese sentido, perdimos el liderazgo como lo había entregado a Adán, la buena nueva es que Jesús viene a recuperar el reino y a re-entrenarnos a liderear al estilo del Padre. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? (Juan 14.8-9).

4- Nuestro pecado nos desalojó del lugar para el que fuimos diseñados para ocupar, y por cuatro milenios fuimos como el hijo pródigo de la parábola de Lucas 15:11-32, viviendo en el chiquero y comiendo de las mismas algarrobas que los cerdos comían. Hemos estado sin contacto con nuestra “casa” por tanto tiempo que hemos perdido de vista, no solo nuestra identidad, sino también nuestro destino. Jesús vino a llevamos a redescubrir ambos y a entrenamos nuevamente para reclamarlos y disfrutarlos.

APLICACIÓN
Jesús logró instruir a sus discípulos en un liderazgo de reino mostrando al Padre en cada una de sus acciones, y dejar un legado a las generaciones futuras al brindamos el modelo perfecto del Padre. Si queremos conocer cómo es el liderazgo del Padre, todo lo que debemos hacer es mirar a Jesús. Si queremos saber cómo deberíamos ser nosotros como hijos del Rey del universo, todo lo que debemos hacer es mirar a Jesús, quien es el Hijo unigénito del Padre. El Espíritu Santo en nosotros nos capacita para entender lo que vemos en Jesús y lo que oímos en sus enseñanzas, y nos da el poder para llevarlas a cabo en nuestras vidas. Estuvimos bajo el dominio de Satanás, aprendimos de su cultura, aprendimos un liderazgo muy pobre y lejano al verdadero liderazgo del reino. Alimentamos la negatividad en nuestra mente, la terquedad, el orgullo, hacer las cosas de manera distorsionada, por eso el primer mensaje de Jesús fue: ¡Arrepiéntanse! Es decir, cambien su pensamiento.

Fuimos esclavos por tanto tiempo que no sabemos cómo manejar la libertad. Esa mentalidad de pobreza no nos deja pensar como reyes y señores, pensamos que no merecemos la abundancia y sobre abundancia del reino para sus ciudadanos. Para eso vino Jesús, para trasladarnos a su reino de prosperidad, somos sus hijos, y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados (Romanos 8.17).

DECLARACIÓN DE FE
Estoy parado en lo más grande de mi historia, voy a descubrir cómo puedo ser un señor en esta Tierra, voy a ocupar el lugar de dominio que el Padre me ha asignado como un gobernador en su reino. Amén!

ORACIÓN
Amado Dios y Padre glorioso, estoy más emocionado que nunca, estoy avanzando con poder en este tiempo al conocer el liderazgo del reino que nos has impartido por medio de tu Hijo. Por ayúdame a entrar en esa dimensión y atrapar mi destino en esta Tierra. Te prometo que me voy a ocupar de crecer y avanzar de manera poderosa en ejercer el liderazgo del reino. Amén!

Con amor… Dr. José Félix!!

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