Tema 23: ENTRENADOS PARA GOBERNAR
Capítulo 02: PRINCIPIOS BÁSICOS DEL REINO
Serie: EL REINO DE DIOS

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados (Romanos 8.15-17).

“El Espíritu Santo nos separa para ser ciudadanos naturales del reino y dar testimonio de él en nuestro entorno“

PRINCIPIOS
1- Es así como el Reino se suponía que debía funcionar. Dios, el Padre y Creador, estaba en el cielo, donde siempre ha estado. Recuerde que Jesús nos enseñó a orar: Padre nuestro que estás en los cielos. El cielo es el ámbito espiritual, el dominio invisible donde el Padre habita, gobierna todo su reino universal. La Tierra es el lugar que dio al hombre para que viva y gobierne, el Padre gobierna desde el cielo todo el universo, incluyendo la Tierra, a través de nosotros lo seres humanos.

2- Como hijos de Dios, somos parte de la familia real del reino de los cielos. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios (Romanos 8.16). Al igual que cualquier otro miembro de la realeza, no entramos a ejercer el rol sin preparación alguna: ¡Debemos ser entrenados! Un entrenamiento adecuado y cuidadoso es esencial para los gobernantes en proceso de formación.

3- El Espíritu Santo nos separa para el reino, trabaja arduamente en nosotros para entrenarnos y tener dominio. Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo (Gálatas 4.1). Mientras que no hay un crecimiento espiritual, la manifestación del reino no se da de modo completo. Sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre (Ver. 2). El reino espera por nosotros, para lo cual debemos ser entrenados y preparados para operar como reyes.

4- El Señor ha dejado cinco dones-hombre a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo (Efesios 4.11). Estos cinco ministerios trabajando en cada rey para perfeccionarlo y edificarlo para el ministerio que tiene que desarrollar en esta tierra. Es el Espíritu Santo que coordina toda esta formación para los reyes y señores que representan al único Dios todo poderoso. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré (Juan 16.7).

APLICACIÓN
Nosotros necesitamos un tutor como el Espíritu Santo porque nuestra mente y pensamiento están corrompidos, y nos lleva tiempo captar y creer genuinamente la verdad de quiénes somos en Cristo. Somos hijos reales del reino de Dios, pero hemos pasado nuestras vidas enteras viviendo en los cuarteles de los esclavos. Nuestros pensamientos y la conducta no cambiarán del día a la noche. El Espíritu Santo que vive en nosotros como una presencia continua, con paciencia y amor nos enseñará quiénes somos y cómo debemos pensar, hablar y comportamos. El plan de Dios se cumplirá en nosotros en plenitud mientras que permitimos que el Espíritu traiga esa formación a nuestras vidas dando la identidad correcta, revelando el propósito para el cuál fuimos diseñados y la posición que debemos ocupar en esta Tierra.

DECLARACIÓN DE FE
Estoy dispuesto a ser entrenado hasta convertirme en el rey que el Padre esta esperando de mi, voy a esforzarme para obedecer las instrucciones del Espíritu Santo que me separa para el reino, también seré humilde para obedecer a mis autoridades, tutores y maestros que el Espíritu me asigne para crecer. Amén!

ORACIÓN
Dios maravilloso, estoy listo para entrar en una nueva etapa de crecimiento, me voy a esforzar para ir creciendo a la estatura del varón perfecto, quiero ser como Cristo cada día de mi vida, voy a transformar mi mente y mis pensamientos, trabajaré en mi formación para lograr ser el rey y señor que el Padre desea que sea. Amén!

Con amor… Dr. José Félix!!

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