Tema 14: EL REINO ESTA AQUÍ
Capítulo 02: PRINCIPIOS BÁSICOS DEL REINO
Serie: EL REINO DE DIOS

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos (Gálatas 4.4-5).

“El reino esta en nuestro interior y lo expresamos en nuestras acciones”

PRINCIPIOS
1- El propósito de Dios para nosotros es el mismo de siempre: ejercer dominio y autoridad sobre el plano terrenal con nuestras acciones. Eso nunca ha cambiado. Lo que sí ha cambiado es nuestra posición. Al momento que Adán y de Eva entregan la autoridad del reino a Satanás, un querubín desempleado, quedamos como esclavos indefensos del poder de las tinieblas, de tal manera que no podemos regresar a nuestro lugar original sin la ayuda de Dios.

2- Afortunadamente para nosotros, nuestro Creador no nos saco de sus planes, más bien desarrollo una estrategia para regresarnos al lugar de gobierno. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos (Gálatas 4.4-5).

El propósito de Dios era restaurarnos a nuestro estado pleno como sus hijos e hijas, y traernos de regreso a su reino. Él envió a Jesús como el Camino. La fe en Jesucristo como el Hijo de Dios y en su muerte por nuestros pecados y resurrección de nuestra vida, es la puerta a través de la cual entramos al reino de Dios para ser posicionados en nuestro lugar de autoridad.

3- El reino de Dios es el propósito central de todo. El doctor Lucas dijo que Jesús regresará de nuevo a la Tierra “hasta la restauración de todas las cosas” (Hechos 3.21). Todo lo que Dios hace se relaciona con su reino. El Señor dijo: Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin (Mateo 24:14). El mensaje de Jesús y los apóstoles fue y deberá seguir siendo el reino de Dios.

4- Cuando Jesús inició su ministerio, su primera declaración pública fue un mensaje que reflejaba la declaración de misión para su vida: Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca (Mateo 4:17). Arrepentimiento significa un cambio completo de mente y pensamiento -una mentalidad completamente nueva- y un cambio completo de dirección. El Reino de los cielos se refiere a la presencia y autoridad soberana de Dios “invadiendo” e impactando la dimensión terrenal.

5- En el tiempo de Jesús la gente estaba llena de religión pero vacia de Dios, su mentalidad religiosa no podía entender las buenas nuevas que el Señor presentaba. Era necesario nacer de agua y de espíritu. Es decir, restaurar nuestra naturaleza original, el diseño con el cuál fuimos creados. Si podemos entender esto, estamos listos para que de nuestro interior emerja el mayor potencial que jamás nos hallamos imaginado por qué “el reino esta aquí en nuestro interior”.

APLICACIÓN
La misión de Jesús era proclamar el reino de los cielos a una generación que se había llenado de religión. Esto fue lo que anunció en su presentación oficial en la sinagoga: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los presos y dar vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año del favor del Señor (Lucas 4.18-19).

Jesús fue “ungido”, apartado para esta misión por el Padre para restaurar el reino a su plenitud. Jesús nos delega esa función a nosotros diciendo: Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí (Lucas 22.29). Ese reino que Jesús nos asigna ya esta dentro de nosotros y lo tenemos que expresar al mundo por medio de nuestras acciones.

DECLARACIÓN DE FE
Acepto el desafío que el Padre pone delante de mi, su reino ya esta en mi interior, su naturaleza esta siendo restaurada en todo mi ser, ahora me toca esforzarme por poner en practica todo lo que he aprendido para caminar en poder y gran victoria. Amén!

ORACIÓN
Hermoso Jesús, gracias por introducirme al reino a través de pagar el precio por mi, estoy desafiado a tomar posesión de la silla de autoridad que me has preparado, voy a expresar el reino en todo tiempo y momento por medio de mis acciones. Precioso Espíritu Santo, ayúdame a ser obediente a tus indicaciones y aprender cada día acerca del reino de mi Padre. Amén!

Con amor… Dr. José Félix!!

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