Tema 13: EL REINO DICE: ¡VEN!
Capítulo 02: PRINCIPIOS BÁSICOS DEL REINO
Serie: EL REINO DE DIOS

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Mateo 6.33).

“Nuestra naturaleza de rey siempre estará buscando su reino”

PRINCIPIOS
1- En el Antiguo Testamento, nadie escribió más acerca del Reino que Daniel. Aunque estaba en el exilio judío, Daniel era también un oficial importante y de alto rango en el Imperio Babilónico. Daniel comprendía los principios del reino perfectamente bien, lo que trajo problemas para compartir con las dos mentalidades. El reino de Dios y el reino babilónico. ¡Una vez, Daniel acabó en un foso de leones por negarse a obedecer el decreto del rey!

2- El rey exigía que todas las personas oraran exclusivamente a él por treinta días. Como Daniel adoraba y servía a Dios, de acuerdo a su naturaleza, el desafió la orden del rey y fue echado a los leones como consecuencia de su desobediencia. Dios preservó su vida cerrando las bocas de los leones, y Daniel vivió para servir a su rey por muchos años más.

¿Cuál fue el problema? Cuando el rey sobrepasó su autoridad y demandó de Daniel una lealtad que solamente se le debía a Dios, obviamente se negó. Mediante sus acciones, estaba diciéndole al Rey: “Tú mandas sobre mi tiempo, mi dinero, mi trabajo y, en asuntos de estado, sobre mi lealtad, pero tú no mandas sobre mi alma. Mi alma está estampada con una imagen superior, la imagen de Aquel que me demanda la mayor de las lealtades: ¡Mi Creador!

3- Daniel también escribió sobre otros tres judíos exiliados quienes, al igual que él, eran oficiales del gobierno y también entendían y obedecían los principios del reino. Sadrac, Mesac y Abednego rehusaron directamente obedecer las órdenes del rey de inclinarse y adorar un ídolo que él había erigido.

Como resultado, fueron echados en un horno ardiendo, tan caliente que mató a los hombres que los habían arrojado adentro de él. Dios los protegió y los liberó sanos y salvos de las llamas, y ellos continuaron sirviendo al Creador (Daniel 3). Su testimonio era el mismo que el de Daniel: ¡En cuestiones del espíritu, Dios nos demanda una lealtad indivisible!

4- Estamos en el “aquí y ahora”, sucede lo mismo que estas historias, la lealtad a nuestro Creador no esta en venta, hay quienes acceden a la corrupción, mentira, engaño, para no poner en riesgo su trabajo. La ética hoy en día es un asunto sumamente cuestionable para los reinos de este mundo, pero no para el reino de nuestro Padre. ¡Mi lealtad a Dios no es, de ninguna manera, negociable por ningún precio!

¿Qué debemos hacer? Si estamos comprometidos con los principios del reino, debería con todo respeto, pero también firmeza, recordarle a todo mundo que las demandas que afecten los principios del reino de Dios no pueden ser la mesa de negociación. Recordemos que lo del “César al César”, pero nosotros tenemos una imagen más profunda grabada en nuestro interior que responde a una autoridad más alta porque pertenece a otro reino.

APLICACIÓN
Los reinos de este mundo nos demandan lealtad y obediencia, pero no podemos “negociar” los principios del reino al que pertenecemos. Cada demanda requiere de una elección, obedecer es rendir lealtad al reino que obedecemos, y los frutos que damos engrandecen al reino que estamos obedeciendo. Jesús vino a servir al reino del Padre, sus decisiones estuvieron ligadas a esos principios a los cuales les debía fidelidad. El reino de los cielos se fortalecía por cada acción de Jesús, multitudes podían ver su sabiduría, el reino manifestado tangiblemente en palabras y obras. ¡El reino dice ven! Si podemos entrar seremos instrumentos gloriosos en las manos de nuestro Dios.

DECLARACIÓN DE FE
Estoy obedeciendo la voz interior de mi naturaleza, voy a buscar el reino de Dios como nos desafió Jesús, se que la llave para entrar se llama “justicia”, entraré y expresaré el reino para dar a conocer a mi Padre y su nombre sea siempre engrandecido. Amén!

ORACIÓN
Dios maravilloso, Padre de gloria, muchísimas gracias por tu gran amor y bondad, por darme la oportunidad de aprender estos principios del reino, los voy a poner en práctica para ver tu poder manifestado en mi vida de manera real. Por favor, ayúdame a vencer mis debilidades y fortalece mi espíritu para ser más que un vencedor. Amén!

Con amor… Dr. José Félix!!

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