Tema 11: EL ACTIVADOR
Capítulo 01: CONOCER PARA OPERAR
Serie: DONES ESPIRITUALES

Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo (1Corintios 12.4).

“El Espíritu de fuego nos trae la activación de los dones”

PRINCIPIOS

1- Durante décadas las personas tenían un concepto que el “Espíritu Santo” era sólo eso, un espíritu, una fragancia religiosa o atmósfera que ambientaba las Iglesias. Estaba sublevado a la Majestad del Todopoderoso, y sólo se le conocía como una fuerza misteriosa. Hoy en día nos hemos dado cuenta que el Espíritu puede dar dirección y guiar a cosas específicas, para esto debemos vivir bajo los mandamientos de Dios establecidos en su palabra. Para hablar del Espíritu Santo, primero tenemos que identificarlo. Él es el poder del Eterno Dios. Él fue quien comenzó la Iglesia cristiana durante el festival judío del Día de Pentecostés que se celebró 50 días después de la crucifixión de Cristo. ¡Él es el activador de los dones espirituales!

2- Esa mañana, el Espíritu de Dios llegó al mundo con un estallido; no como una dulce influencia, sino como un huracán. Él anunció su llegada con el milagro que ocurrió cuando 120 discípulos hablaron en otras lenguas. Ese estallido captó la atención de una gran multitud, dando nacimiento a la primera congregación cristiana. El Espíritu Santo no vino solamente para manifestar cosas maravillosas ni para ofrecer una experiencia única que las personas pudiesen recordar cuando envejecieran. En aquel día, los discípulos fueron investidos de poder. Ellos dejaron a un lado la timidez y desafiaron al mundo. ¡Esto es lo que produce la llenura del Espíritu y la activación de los dones espirituales!

3- El Espíritu Santo es Dios, y Dios no está lejos. Estar lejos no fue nunca su intención. Debemos conocer al Espíritu del mismo modo en que conocemos al Padre y al Hijo. El Padre y el Hijo son uno, pero también se pueden diferenciar. ¿Cuál es la función del Espíritu? ¿Cuáles son sus características? El Espíritu Santo es la tercera persona de la esencia de Dios obrando aquí en la tierra. Todo lo que Dios hace aquí, fuera del cielo, lo hace por medio del Espíritu. Todas las experiencias de los creyentes, el perdón, la contestación a nuestras oraciones, la seguridad, el gozo, la sanidad y las señales son obra de Dios por medio de su Espíritu. El Nuevo Testamento nos muestra quién es el Espíritu Santo. El libro de los Hechos de los Apóstoles, ha sido llamado: “Los Hechos del Espíritu Santo”.

4- Una de las verdades bíblicas más importante es que Dios se da a conocer a sí mismo por medio de hechos y no por palabras. El Espíritu Santo es acción. Él es el viento celestial que siempre se está moviendo. Si conocemos al Espíritu, conocemos a Dios. Todos podemos conocer al Espíritu del mismo modo en que conocemos a Jesús. Los apóstoles no oraron para recibir al Espíritu Santo. Sin embargo, Él llegó e invadió aquel aposento alto. Cualquier tipo de atmósfera que ellos hubiesen creado desapareció al ser invadida por el “viento recio”.

5- El Espíritu es la atmósfera del cielo, y el cielo desciende junto con Él. Es el pneuma, el viento del cielo soplando en medio de nuestras tradiciones y nuestra pasividad. Puede que cantemos “Espíritu Santo bienvenido a este lugar”, pero Él no viene en respuesta a nuestras alabanzas. Él no es un visitante ni un extraño que sólo ha sido invitado por una o dos horas. Él es el Señor de los cielos y es Él quien nos invita a entrar en su presencia. Tratemos a través de estos estudios adquirir conocimiento de todo el mover del Espíritu, pero ni soñemos que lo podemos llegar a estudiar de manera humana, Él no es un objeto, es un persona.

APLICACIÓN

Mientras algunos tratan de estudiar al Espíritu Santo, nosotros lo ministramos; otros estudian teología, pero nosotros lo escuchamos. Es una persona, no es algo, es alguien. Hace algo, pero no es algo. El descendió en forma como de paloma, pero no es paloma; quema como fuego, pero no es fuego; embriaga como vino, pero no es vino; te puede hacer hablar en lenguas, pero no es lengua. El precioso Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones, no solo nos visita sino que ahora nosotros somos su templo, su hogar, y desde ahí el activa sus habilidades dándonos la capacidad de obrar y administrar sus dones, para que el mundo vea que Él es el Señor de la Iglesia y de nuestras vidas.

DECLARACIÓN DE FE

Me pongo de pié delante del Creador, confieso que Jesús es mi Señor y Dios, me inclino delante de su majestad para reconocer que soy un pecador, pero a partir de ahora, estoy listo para ser impartido por la gloria que me ha asignado para operar en el poder de su reino. Amen!

ORACIÓN

Precioso Dios, maravilloso Jesús, glorioso Espíritu Santo, quiero tu fuego santo, quiero ser investido de poder de lo alto, anhelo ser un instrumento poderoso que manifieste tu gloria en esta tierra. Ayúdame a ser santo y recto, anhelo tener la pureza necesaria para representarte dignamente en este mundo. Muchas gracias por tu gran amor y tu misericordia. Amen!

Con amor… Dr. José Félix!!!

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